Medidas anti crisis: reutilizar las antiguas chimeneas de leña

Todo el mundo sabe que las chimeneas de leña jugaban un importante papel en las viviendas puesto que era la única manera de calefactarlas e incluso se usaban para cocinar en épocas pasadas. Disponer de una chimenea de leña dotaba a una estancia de un buen confort térmico y una agradable visión de la llama que produce la leña al arder.


Además, las viviendas más lujosas disponían de chimeneas de leña en varias estancias como habitaciones, salones, ... Sin embargo, la aparición de otros combustibles junto con el avance de la tecnología de calefacción han desplazado estas chimeneas de leña hasta convertirlas en objetos de decoración. En la actualidad estamos atravesando un periodo de crisis económica que ha traído consigo, entre otros, el fenómeno de la pobreza energética. Como una posible solución a este fenómeno cabría preguntarse si se puede volver a usar chimeneas de leña para calefacción y/o agua caliente sanitaria.

Desde mi punto de vista la respuesta es SI por numerosas razones. En primer lugar, muchas viviendas ya tienen construidas estas chimeneas en un emplazamiento adecuado y se sabe que su funcionamiento es correcto. Mientras que construir una nueva chimenea supone un elevado coste y enfrentarse al riesgo de que no funcione correctamente. En segundo lugar, todos sabemos que hay zonas donde la leña es barata y accesible en cantidad suficiente. Por ejemplo, se puede obtener leña de los restos de una poda, de limpiezas de fincas, ... En tercer lugar, la visión de la llama de fuego proporciona relax y es un elemento decorativo muy apreciado. En cuarto lugar, el empleo de equipos que emplean leña como combustible permite cumplir con el Código Técnico de la Edificación. Por último, decir que estas chimeneas de leña se pueden emplear de forma complementaria y coordinada con la instalación de calefacción existente, lo que supone un considerable ahorro económico para el usuario.

Por supuesto que puede haber personas que no estén de acuerdo con esta solución. Hay personas a las cuales les incomoda el humo o el olor a humo de leña. No obstante, instalando calderas de leña, insertables de leña o estufas de leña el humo no entra en contacto con la estancia donde se ubican, por lo tanto se obtiene una atmósfera libre de humos. A primera vista, se puede pensar que instalar uno de estos equipos supone hacer frente a un alto coste y traerá consigo molestas obras. Al contrario, en la actualidad existen soluciones consistentes en colocar un equipo en el hogar de la chimenea, un bloque compacto, cuya función es coordinar estos equipos con la instalación de calefacción y/o de agua caliente sanitaria existente, tuberías y una chimenea sólo cuando fuera necesaria su instalación. Es decir, la instalación es rápida, económica y sin necesidad de realizar molestas obras.

En conclusión, las chimeneas de leña pueden volver a ser empleadas para la función por la cual han sido concebidas: calefactar. Mediante la colocación de una estufa, un insertable o una caldera de leña en su hogar se consigue aprovechar el calor que estos equipos generan para satisfacer las necesidades caloríficas de una vivienda o actuar de forma complementaria con otros equipos generadores de calor como calderas de gasóleo, de gas, de biomasa,... proporcionando un evidente ahorro energético y económico que el usuario notará de forma inmediata.

Por ejemplo, una casa rústica o rural puede aprovechar sus chimeneas para complementar su instalación de calefacción y de agua caliente sanitaria además de su función de elemento decorativo que se le asigna en la mayoría de las restauraciones rurales. Otro ejemplo se encuentra en los chalets de estilo moderno donde está cada vez más extendida la presencia de una chimenea de leña que da un plus al ambiente de un salón y/o una habitación. Y no nos olvidemos del que, probablemente, sea para mucha gente el mayor motivo para la reutilización de estas chimeneas: el placer de disfrutar de una buena barbacoa...

Artículo publicado en el número 14 de Dínamo Técnica, correspondiente a mayo de 2014.

Autor: Miguel López Otero. Ingeniero Industrial. Nova Calefacción S.L.